martes, 22 de febrero de 2011

INTRODUCCIÓN.

Jesús no fue un ser humano cualquiera, de haber sido así su nacimiento no definiría nuestro calendario. A partir de este hecho, se estableció un sistema para organizar los años de una manera ordenada, que conservamos hasta nuestros días.
Pero esta no es la única razón por la que le consideramos importante ya que para los cristianos, Jesús es y será siempre un modelo a seguir respecto a su ejemplar conducta y sus buenos actos, así como por su forma de ver y entender la realidad rompiendo con las normas y leyes que estaban establecidas por el gobierno, ayudando a los que más lo necesitaban sin importarle las consecuencias que esto pudiera tener en él.
En cuanto a apariencia respecta no fue una persona muy diferente a nosotros. Nació en Belén y tuvo una feliz infancia, creciendo junto a su madre María y a su padre José. Finalizada esta etapa de su vida, el Mesías supo que estaba en la tierra para llevar a cabo una misión; salvarnos a todos por amor.
Dejó todo lo que tenía para comenzar a predicar la palabra de Dios. Recorría pueblos y ciudades contando pequeñas historias, parábolas, a las gentes más humildes, incluyendo aspectos de su vida cotidiana para que a través de ellas pudieran conocer sencillamente cómo actúa Dios y como quiere que lo hagamos nosotros.
Junto a él, en su camino estubo acompañado por un grupo de 12 personas a los que llamamos "apóstoles", quiénes recorrieron con Jesucristo los caminos que este pisaba, ayudándole en su tarea.
Finalmente Jesús murió cruzificado a los 33 años de edad  por los romanos, quienes le pre-juzgaron, ya que tenían miedo a que este se hiciera con el poder, ya que con sus palabras humildes llegó a muchos corazones.

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